Día 07/04/09. De Merzouga a Risaní. 33 Km, 2 h y 15 min de pedaleo, y 6 horas de bus.
Salva se levanta muy temprano y se va a correr por el desierto. Yo lo oigo marcharse y me quedo un rato más en la cama pero no consigo dormir, así que me levanto y me voy también al desierto, pero no a correr si no a pasear, a sacar unas fotos y a grabar un rato.
Cuando vuelvo al hotel todo y todos parecen dormidos así que me pongo a escribir..........tranquilos que no os voy a dar el coñazo. Al rato llega Salva que me explica entusiasmado su experiencia, y mientras hablamos aparece Simón "con la cara lavá y recién peinao". Ya estamos todos a desayunar.
Salimos hacia Rasiní, sólo faltan unos 30 Km pero casi todos de carretera y me duele el culo de la pechá de ayer, de la pechá de Km "of corse", "que es que vouz ave pansé". Los 33 Km se me hacen larguísimos, no se acaban nunca.
Por fin a las 13:30h llegamos a Risaní, el bus de Erfoud pasa a las 15:00 h así que aprovechamos para comer en la estación de autobuses: "salade et omelete" lo que viene siendo "picaillo de tomates y huevos fritos chafados", no está mal.
Cogemos un minibus, llamalo furgoneta, que nos lleva a Erfoud. Nos deja en una calle donde hay varios autobuses parados, preguntamos al xófer de uno de ellos por el bus de Ouarzazate, nos dice que lo sigamos. Cogemos las bicis y a perseguir el bus por las calles de Erfoud. Un par de calles después nos señala un grupo de gente y nos dice que esa es la parada, que lo esperemos ahí. Y efectivamente a las 17:00 llega el bus de Ouarzazate, lo cargamos todo y en marcha. Tardamos 5 horas en llegar, 5 horas para recorrer unos 300 Km, parando en todas partes.
A las 22:00 pasadas llegamos a Ouarzazate y mientras descargamos un chico nos saluda:
- Bien venidos. ¿De donde sois?. ¿Quereis un hotel?.
-Es tarde y decidimos dejarnos guiar. El hotel está cerca de la estación, algo cutre y el baño fuera, pero nos parece bien para pasar la noche. Nos arreglamos un poco y salimos en busca del bar donde cenamos tan bien y barato hace dos años. Encontramos el bar pero ha cambiado de dueños y ya no es lo mismo, ni en calidad ni en variedad ni en precio, así que cenamos en la terraza de al lado unas ensaladas y unos bocatas de pescado que no están mal. Tras el te de rigor y el cigarrito, un paseo por la ciudad y a dormir.
Mañana más, cuatro o cinco horas más de bus y además cruzando Tizin Tichka, ¡ay¡ que fatiguita.
jueves, 31 de marzo de 2011
Trans Attlas 2009. Etapa siete: Con un par de pedales.
Día 06/04/09. De Tinerhid a Merzouga. 150 Km. y 7 h. de pedaleo. ( un pinchazo)
Salimos muy tarde de Tinerhid ( recogerlo todo, arreglar y poner a punto las bicis y los portabultos, sacar dinero y comprar provisiones y agua ), pero circulamos por carretera a buen ritmo y avanzamos rápidamente.
Salva completamente recuperado de la "pájara" de ayer,está pletórico. En la carretera es donde se siente a gusto y pedalea a gran velocidad varios Km por delante esperándonos de tanto en tanto. Simón y yo a buen ritmo pero más suave y relajados.
A los 50 Km aprox. paramos para prepararnos algo de comer y descansar un poco. Mientras preparamos la comida ( fideos chinos, tortilla de patatas chips y sardinas en lata), un par de mujeres que trabajan en el campo de al lado nos ofrecen un trozo de torta para probarla y nosotros les correspondemos invitándolas a probar nuestra tortilla.
Tumbados a la "bartola" tras la comida, el capuchino y el cigarrito de rigor, comienza a levantarse una tormenta de arena de la que en un principio nos reímos y hacemos bromas de cual sería la mejor manera de sobrevivir a ella, y de lo útil que es tener un camello cerca en estos casos ( las cosas del Simón). Pero por momentos la tormenta se va acercando y la cosa se pone cada vez más oscura y fea. Así que decidimos taparnos bien y salir huyendo del temporal. Avanzamos rápidamente y dejamos la tormenta atrás, vuelve la calma, las bromas y las risa, pero durante un ratillo no se reía nadie.
Llegamos a Touroug 50 Km más tarde, y por casualidad o por intuición Salva nos está esperando cerca del bar del Berebere de las moscas, decidimos parar a tomar algo y hacerle una visita. El señor se acuerda de nosotros y nos vuelve a ofrecer su casa para pasar la noche, pero nuestra intención es llegar a Erfoud y rehusamos la invitación.
Nos ponemos en marcha a la seis y pico, y nos quedan 50 Km hasta Erfoud, hay que darse mucha caña.
Los 50 Km se hacen duros, muy duros. Rodamos casi dos horas de noche y para colmo pinchamos por última vez poco antes de llegar. Llegamos pasadas las 20:30, Erfoud es una ciudad pequeña, o un pueblo grande no estoy muy seguro, pero lleno de vida, luz y ruido.Tras recorrer sus calles en busca de hoteles, guiados por un grupo de chavales, descubrimos que el Rey de Marruecos, Hasán II, visitará la zona este fin de semana y todo está lleno. No encontramos ni un sólo sitio para dormir y mientras discutimos las posibles alternativas (seguir, acampar,..) un guia, aquí todos hacen de guías, nos ofrece la posibilidad de llevarnos al desierto, a Merzouga por 300 Dh. Dicho y hecho. Viene el Land Rover, lo cargamos todo y 50 Km más, esta vez por pistas y en 4x4. Una experiencia nueva, aunque no demasiado satisfactoria, prefiero la bici a ir dando tumbos y cabezazos dentro de un vehículo.
El 4x4 nos lleva a una kasba al pie de las dunas cerca de Merzouga. El sitio nos gusta rústico, acogedor, muy auténtico y el dueño muy simpático,decidimos quedarnos por 150 Dh media pensión por persona.
La cena deliciosa aunque no abundante: picadillo de tomates y naranjas con canela, taguín de verduras con poca carne pero con tres huevos esclafados encima, pan y te.
Tras la cena el guía que nos acompaña desde Erfoud, nos cuenta un poco sobre las creencias religiosas de los berebere: el panteismo, el espiritismo, los fantasmas de la naturaleza, la conexión que existe entre todas las cosas, etc.. el momento es mágico: el desierto, una kasba solitaria y oscura, la luz tenue de las velas, el misterio de la noche, etc...pero el guia está colocado y no se entiende demasiado bien lo que explica. Nos vamos a dormir y en la habitación seguimos un rato más filosofando y desvariando sobre lo mundano y lo divino, nos reimos un buen rato.
P.D. La frase del día es: "Dirham no, que estoy cagando", y corresponde a Simón alejado del campamento en un momento de apretón.
Salimos muy tarde de Tinerhid ( recogerlo todo, arreglar y poner a punto las bicis y los portabultos, sacar dinero y comprar provisiones y agua ), pero circulamos por carretera a buen ritmo y avanzamos rápidamente.
Salva completamente recuperado de la "pájara" de ayer,está pletórico. En la carretera es donde se siente a gusto y pedalea a gran velocidad varios Km por delante esperándonos de tanto en tanto. Simón y yo a buen ritmo pero más suave y relajados.
A los 50 Km aprox. paramos para prepararnos algo de comer y descansar un poco. Mientras preparamos la comida ( fideos chinos, tortilla de patatas chips y sardinas en lata), un par de mujeres que trabajan en el campo de al lado nos ofrecen un trozo de torta para probarla y nosotros les correspondemos invitándolas a probar nuestra tortilla.
Tumbados a la "bartola" tras la comida, el capuchino y el cigarrito de rigor, comienza a levantarse una tormenta de arena de la que en un principio nos reímos y hacemos bromas de cual sería la mejor manera de sobrevivir a ella, y de lo útil que es tener un camello cerca en estos casos ( las cosas del Simón). Pero por momentos la tormenta se va acercando y la cosa se pone cada vez más oscura y fea. Así que decidimos taparnos bien y salir huyendo del temporal. Avanzamos rápidamente y dejamos la tormenta atrás, vuelve la calma, las bromas y las risa, pero durante un ratillo no se reía nadie.
Llegamos a Touroug 50 Km más tarde, y por casualidad o por intuición Salva nos está esperando cerca del bar del Berebere de las moscas, decidimos parar a tomar algo y hacerle una visita. El señor se acuerda de nosotros y nos vuelve a ofrecer su casa para pasar la noche, pero nuestra intención es llegar a Erfoud y rehusamos la invitación.
Nos ponemos en marcha a la seis y pico, y nos quedan 50 Km hasta Erfoud, hay que darse mucha caña.
Los 50 Km se hacen duros, muy duros. Rodamos casi dos horas de noche y para colmo pinchamos por última vez poco antes de llegar. Llegamos pasadas las 20:30, Erfoud es una ciudad pequeña, o un pueblo grande no estoy muy seguro, pero lleno de vida, luz y ruido.Tras recorrer sus calles en busca de hoteles, guiados por un grupo de chavales, descubrimos que el Rey de Marruecos, Hasán II, visitará la zona este fin de semana y todo está lleno. No encontramos ni un sólo sitio para dormir y mientras discutimos las posibles alternativas (seguir, acampar,..) un guia, aquí todos hacen de guías, nos ofrece la posibilidad de llevarnos al desierto, a Merzouga por 300 Dh. Dicho y hecho. Viene el Land Rover, lo cargamos todo y 50 Km más, esta vez por pistas y en 4x4. Una experiencia nueva, aunque no demasiado satisfactoria, prefiero la bici a ir dando tumbos y cabezazos dentro de un vehículo.
El 4x4 nos lleva a una kasba al pie de las dunas cerca de Merzouga. El sitio nos gusta rústico, acogedor, muy auténtico y el dueño muy simpático,decidimos quedarnos por 150 Dh media pensión por persona.
La cena deliciosa aunque no abundante: picadillo de tomates y naranjas con canela, taguín de verduras con poca carne pero con tres huevos esclafados encima, pan y te.
Tras la cena el guía que nos acompaña desde Erfoud, nos cuenta un poco sobre las creencias religiosas de los berebere: el panteismo, el espiritismo, los fantasmas de la naturaleza, la conexión que existe entre todas las cosas, etc.. el momento es mágico: el desierto, una kasba solitaria y oscura, la luz tenue de las velas, el misterio de la noche, etc...pero el guia está colocado y no se entiende demasiado bien lo que explica. Nos vamos a dormir y en la habitación seguimos un rato más filosofando y desvariando sobre lo mundano y lo divino, nos reimos un buen rato.
P.D. La frase del día es: "Dirham no, que estoy cagando", y corresponde a Simón alejado del campamento en un momento de apretón.
lunes, 28 de marzo de 2011
Trans Attlas 2009. Etapa seis: El paso del Todra.
Día 05/04/09. De Msemerir a Tinerhid, 84,2 Km y 6 h de pedaleo. ( seis pinchazos).
El hotel sería un cuchitril pero yo he dormido del tirón hasta las 7:00 h., eso si dentro del saco, cualquiera se atrevía con las sabanas.
Salimos temprano y equipados con toda la ropa de invierno, hace mucho frío este pueblo está a 2050 m. de altitud. La calle del pueblo está practicamente desierta no sé si por el frío o por que hoy es domingo, aunque no se si eso influye mucho en los países musulmanes, lo de ser domingo quiero decir.
Tomamos el camino de Imilchil y a los pocos Km lo abandonamos para coger un pequeño sendero que cruza entre las montañas y que nos conducirá hasta el Todra. El sol ya aprieta con fuerza y sobra toda la ropa de invierno.
El sendero es durísimo. Cuesta mucho mantener el equilibrio y adelantar con tanto guijarro suelto, ya que la ruta transcurre durante un buen tramo por el cauce de un riachuelo. Además cada vez sube más y más.
Salva no se encuentra en su mejor momento. Ayer cenó poco y va todo el camino a base de barritas y geles. Mariconadas, menos barritas y mas tagines y si están quemaos mejor, a mojar pan.
Por fin salimos del riachuelo y aunque la pendiente se hace más pronunciada adelantamos más deprisa y el sol quema con más fuerza.
Llegamos al punto más alto 2600m . Descansamos un poco y de repente se levanta una fuerte ventolera, el aire es muy frío y nos obliga a abrigarnos antes de empezar el descenso.
La bajada tampoco es ningún regalo: pedregosa, escarpada y llena de baches. Y para colmo parece que nos haya caído algún tipo de maldición berebere por que pinchamos una y otra vez hasta quedarnos sin más camaras de recambio y tenemos que empezar a parchear algunas para poder seguir. Para colmo también se me rompe el portabultos, por suerte venimos sobradamente preparados (si es que hay que traer de tooo..... http://www.youtube.com/watch?v=z__8m3VZ-jc).
Paramos un rato y nos preparamos algo de comida, una especie de "poti poti" con todo lo que llevamos y mojando pan, después un capuchino con un cigarrito y que nos falta Attlas pa correr.
Un poco más adelante mientras reparamos otro pinchazo vemos como bajan corriendo desesperadamente entre piedras y pinchos una madre con su hija. Nos piden que les demos algo con la eterna letanía: "a stiló, a bonbon, a dirham". No saben decir nada más en francés, posiblemente no sepan hablar ni árabe, sólo berebere por que viven aquí perdidas y aisladas en medio de estas montañas. Les damos todo lo que podemos, que no es mucho. La niña me señala los calcetines y me pide que se los de, me fijo en sus pies y va descalza. ¡Madre de Dios¡ cuando pienso en como corría montaña abajo descalza me duelen los pies. Sólo llevo dos pares de calcetines y no puedo dárselos, que penita, el próximo viaje traeremos calcetines.
Mientras estamos con esta familia pasa un 4x4 en nuestra misma dirección, es el primero que consigue pasar por que dos más con los que nos hemos cruzado han tenido que dar la vuelta. Aprovechamos la ayuda que nos presta el conductor para inflar la rueda con el compresor y nos ponemos en marcha dejando el 4x4 atrás. Volvemos a pinchar por enésima vez y vuelve a pasar el 4x4 y vuelve a ofrecernos ayuda pero en el 4x4 viajan el conductor con su mujer un niño pequeño y un bebe y le decimos que no se preocupe que vaya tirando que ya nos apañamos.
Seguimos el camino pinchando y encontrando más familias de berebere que salen a nuestro encuentro.
Poco antes del final nos cruzamos con un grupo bastante numeroso de motos que además llevan seis todoterrenos de soporte, el primero el del guia parece un todoterreno de verdad, de montaña, pero el resto son pega, todoterrenos para la ciudad. Les decimos que probablemente no podrán cruzar el paso con esos coches y nos contestan que si han podido pasar lo que nos queda por pasar, pueden pasar cualquier cosa. "Pos fale". Salimos del desfiladero sin más dificultad y pensando que esa gente no tiene ni pajotera idea de donde se estaban metiendo, seguro que no han podido pasar.
¿Otro pinchazo?, ¡Mare de Deu Senyor¡ esto es imposible, esto no es una maldición, es una venganza. Reviso la cubierta de Salvador y encuentro una raja de varios cm, ¡Por Dios, por su madre y por todos los Santos¡, pero como no iba a pinchar este hombre con el "peazo" de raja que lleva en el neumático. Cambio de cubierta y seguimos. Ya no volvemos a pinchar más ese día a excepción del primer y último pinchazo que tuve yo en todo el viaje.
Tras salir del desfiladero el camino se vuelve más cómodo y amable, hasta que finalmente se convierte en carretera. La carretera se sumerge en garganta del Todra y durante Km y Km vamos bajando por ella sin más vista que las dos imponentes paredes que se levantan a lado y lado de la carretera y el río Todra que serpentea caprichosamente al lado de la carretera, o más bien es la carretera la que va siguiendo fielmente el caprichoso zigzageo del Todra.
El descenso por la garganta transcurre en absoluta soledad, acompañados por los sonidos amplificados por las altas paredes que nosotros producimos. De repente la garganta se ensancha en una gran plaza natural donde han construido un enorme complejo turístico "only for VIG" y "cienes y cienes" de vehículos todoterrenos se amontonan en las inmediaciones del hotel, evidentemente pasamos de largo.
Llegamos a Tinerhid cruzando por el palmeral y nos alojamos en el primer hotel que encontramos. Regateamos un poco pero no conseguimos bajar de 200Dh por persona la media pensión, pero el sitio nos gusta y nos quedamos. Un verdadero acierto habernos quedado: el cous cous está delicioso y las sabanas limpias. Es el primer día que dormimos sin saco desde que cogimos la bici.
El hotel sería un cuchitril pero yo he dormido del tirón hasta las 7:00 h., eso si dentro del saco, cualquiera se atrevía con las sabanas.
Salimos temprano y equipados con toda la ropa de invierno, hace mucho frío este pueblo está a 2050 m. de altitud. La calle del pueblo está practicamente desierta no sé si por el frío o por que hoy es domingo, aunque no se si eso influye mucho en los países musulmanes, lo de ser domingo quiero decir.
Tomamos el camino de Imilchil y a los pocos Km lo abandonamos para coger un pequeño sendero que cruza entre las montañas y que nos conducirá hasta el Todra. El sol ya aprieta con fuerza y sobra toda la ropa de invierno.
El sendero es durísimo. Cuesta mucho mantener el equilibrio y adelantar con tanto guijarro suelto, ya que la ruta transcurre durante un buen tramo por el cauce de un riachuelo. Además cada vez sube más y más.
Salva no se encuentra en su mejor momento. Ayer cenó poco y va todo el camino a base de barritas y geles. Mariconadas, menos barritas y mas tagines y si están quemaos mejor, a mojar pan.
Por fin salimos del riachuelo y aunque la pendiente se hace más pronunciada adelantamos más deprisa y el sol quema con más fuerza.
Llegamos al punto más alto 2600m . Descansamos un poco y de repente se levanta una fuerte ventolera, el aire es muy frío y nos obliga a abrigarnos antes de empezar el descenso.
La bajada tampoco es ningún regalo: pedregosa, escarpada y llena de baches. Y para colmo parece que nos haya caído algún tipo de maldición berebere por que pinchamos una y otra vez hasta quedarnos sin más camaras de recambio y tenemos que empezar a parchear algunas para poder seguir. Para colmo también se me rompe el portabultos, por suerte venimos sobradamente preparados (si es que hay que traer de tooo..... http://www.youtube.com/watch?v=z__8m3VZ-jc).
Paramos un rato y nos preparamos algo de comida, una especie de "poti poti" con todo lo que llevamos y mojando pan, después un capuchino con un cigarrito y que nos falta Attlas pa correr.
Un poco más adelante mientras reparamos otro pinchazo vemos como bajan corriendo desesperadamente entre piedras y pinchos una madre con su hija. Nos piden que les demos algo con la eterna letanía: "a stiló, a bonbon, a dirham". No saben decir nada más en francés, posiblemente no sepan hablar ni árabe, sólo berebere por que viven aquí perdidas y aisladas en medio de estas montañas. Les damos todo lo que podemos, que no es mucho. La niña me señala los calcetines y me pide que se los de, me fijo en sus pies y va descalza. ¡Madre de Dios¡ cuando pienso en como corría montaña abajo descalza me duelen los pies. Sólo llevo dos pares de calcetines y no puedo dárselos, que penita, el próximo viaje traeremos calcetines.
Mientras estamos con esta familia pasa un 4x4 en nuestra misma dirección, es el primero que consigue pasar por que dos más con los que nos hemos cruzado han tenido que dar la vuelta. Aprovechamos la ayuda que nos presta el conductor para inflar la rueda con el compresor y nos ponemos en marcha dejando el 4x4 atrás. Volvemos a pinchar por enésima vez y vuelve a pasar el 4x4 y vuelve a ofrecernos ayuda pero en el 4x4 viajan el conductor con su mujer un niño pequeño y un bebe y le decimos que no se preocupe que vaya tirando que ya nos apañamos.
Seguimos el camino pinchando y encontrando más familias de berebere que salen a nuestro encuentro.
Poco antes del final nos cruzamos con un grupo bastante numeroso de motos que además llevan seis todoterrenos de soporte, el primero el del guia parece un todoterreno de verdad, de montaña, pero el resto son pega, todoterrenos para la ciudad. Les decimos que probablemente no podrán cruzar el paso con esos coches y nos contestan que si han podido pasar lo que nos queda por pasar, pueden pasar cualquier cosa. "Pos fale". Salimos del desfiladero sin más dificultad y pensando que esa gente no tiene ni pajotera idea de donde se estaban metiendo, seguro que no han podido pasar.
¿Otro pinchazo?, ¡Mare de Deu Senyor¡ esto es imposible, esto no es una maldición, es una venganza. Reviso la cubierta de Salvador y encuentro una raja de varios cm, ¡Por Dios, por su madre y por todos los Santos¡, pero como no iba a pinchar este hombre con el "peazo" de raja que lleva en el neumático. Cambio de cubierta y seguimos. Ya no volvemos a pinchar más ese día a excepción del primer y último pinchazo que tuve yo en todo el viaje.
Tras salir del desfiladero el camino se vuelve más cómodo y amable, hasta que finalmente se convierte en carretera. La carretera se sumerge en garganta del Todra y durante Km y Km vamos bajando por ella sin más vista que las dos imponentes paredes que se levantan a lado y lado de la carretera y el río Todra que serpentea caprichosamente al lado de la carretera, o más bien es la carretera la que va siguiendo fielmente el caprichoso zigzageo del Todra.
El descenso por la garganta transcurre en absoluta soledad, acompañados por los sonidos amplificados por las altas paredes que nosotros producimos. De repente la garganta se ensancha en una gran plaza natural donde han construido un enorme complejo turístico "only for VIG" y "cienes y cienes" de vehículos todoterrenos se amontonan en las inmediaciones del hotel, evidentemente pasamos de largo.
Llegamos a Tinerhid cruzando por el palmeral y nos alojamos en el primer hotel que encontramos. Regateamos un poco pero no conseguimos bajar de 200Dh por persona la media pensión, pero el sitio nos gusta y nos quedamos. Un verdadero acierto habernos quedado: el cous cous está delicioso y las sabanas limpias. Es el primer día que dormimos sin saco desde que cogimos la bici.
P.D. La frase del día es: " Salvador no tires por ahí que pa darte una pechá tienes tó el día", y el autor Rafa cuando Salva privado de sus facultades discernitivas arremete por el primer repechón que encuentra hacia la cima de las montañas.
viernes, 18 de marzo de 2011
Trans Attlas 2009. Etapa cinco: DADES.
Día 04/04/09. De Bou Tharag a Msemerir, 71 Km y 5 h de pedaleo ( y no pinchamos).
Escribo: "El sol, asomado inexorablemete sobre las montañas calienta con fuerza, anunciando la crueldad debastadora de su reinado. Sera un día duro en esta dura tierra, que deja marca en sus gentes castigadas y maltratadas constantemente por los fuertes contrastes de su clima sin más protección que sus rudas shilabas, sus turbantes y sus velos para intentar esconderse de un sol de justicia que todo lo alumbra y que todo lo quema. Que les da la vida. Algún día vendré aquí con Belén, a este valle, a esta kasba, a este paraíso de dura belleza". Sentado apaciblemente en la terraza, disfrutando de la paz y la soledad que proporciona las primeras horas del día mientras espero que se levanten Simón y Salva.
Dolores Fuertes De Barriga, quiero decir, dolores fuertes de barriga me han despertado al alba, como si una tormenta se desatará en mi interior. Diarrea, las primeras diarreas del viaje, por suerte no son las diarreas de la muerte.
Bajan mis compañeros y desayunamos apaciblemente en la terracita mientras el sol...................... resumiendo: desayunamos, recogemos, cargamos las bicis y partimos por la misma pista donde encontramos por primera vez a "Bob el silencioso" ( ver Trans Attlas 2007). La pista se hace amena, la subida por la carretera del Dades no tanto. Antes de llegar a las gargantas del Dades nos aprovisionamos bien: tomates, latas, quesitos, pan, naranjas y agua, mucha agua, muchisima agua. Que ...........
Salva en la carretera es un bólido y va muy por delante de nosotros esperándonos de tanto en tanto mientras atiende alguna de las "cienes y cienes" de llamadas que recibe durante el día.
Paramos a saludar al dueño de una tienda que conocimos hace dos años, al principio no nos recuerda pero le contamos un par de anécdotas que nos explicó mientras nos enseñaba la tienda (que tenia una novia en Madrid, una funcionaria gordita y que cuando podía subía a visitarla y se "jartaba" de "fatatas" y de comer jamón y chorizo con un buen vino) entonces se acuerda de nosotros y nos invita a comer con él en la tienda, pero no podemos aceptar por que Salva va por delante y no sabemos donde está.
Un poco antes de la subida de las gargantas nos espera Salva para decidir donde vamos a comer. Yo soy partidario de hacer un picnic al lado del río, pero ellos quieren comer un plato de pasta para variar. Ganan por mayoría. Nos paramos en un restaurante con pinta de ser muy VIG ( Very Important Guiris) y efectivamente es caro pero por suerte para mi no tienen pasta. Seguimos y encontramos otro restaurante con muy buena pinta, parece caro pero auténtico y además tienen pasta, "pa dentro". Nos acomodamos en la terracita y nos pedimos unas cervezas, no están muy frescas pero que bien entran las jodidas. Otra ronda de cerveza y el papeo, yo ensalada y brochetas y ellos ¿ pasta?, pasta no. Ensalada y brochetas para todos. Yo no digo nada, Dios me libre de juzgar ni criticar yo a nadie, y menos a mis compañeros de viaje, todos tenemos derecho a cambiar de opinión. ¿O no?. Sea como fuere, con pasta o sin ella me alegro mucho de haber parado en este restaurante. No sólo por las cervezas y lo bien que hemos comido si no por que empezaba a necesitar un WC, y por suerte este no es de agujero como es lo habitual aquí, es de taza y eso ayuda a controlar la onda expansiva para satisfacción mía y limpieza del calzado, calcetines y mallot.
Subimos a lo más alto de la garganta para descender a lo más profundo de la misma, y a partir de ahora lo desconocido.
Circulamos al lado del río durante varios Km. La carretera tiene muy poca pendiente pero cada vez está en peor estado. De repente llega la subida. Subimos y subimos cruzamos una aldea gris, triste, alargada y llena de niños, les damos lo poco que nos queda. Saliendo del pueblo la última,la más larga y la más dura subida.
Mientras estoy parado pasa un camión hacia la cima a muy poca velocidad, tan poca velocidad que a los pocos minutos ya lo he alcanzado he incluso podría adelantarlo, pero no me parece buena idea adelantar un camión en una pendiente pronunciada y llena de curvas. Tras pedalear un rato tras el camión adaptando mi velocidad a la suya pienso que sería buena idea dejarme remolcar por este. Pensado y hecho me cojo con una mano al camión y dejo de pedalear, dejándome arrastrar. A Simón también le parece buena idea y acelera un poco la velocidad hasta conseguir cogerse al camión. Y así los dos cogidos a la parte trasera del camión ascendemos toda la cuesta mientras desde la cabina los ocupantes nos sonrien y nos hacen gestos con la mano cerrada y el pulgar hacia arriba. Salva ya está en la cima.
Comenzamos el último tramo hasta nuestro destino Msemerir. Son las 18:30 h pronto oscurecerá y hace frío, ahora casi todo es bajada pero la carretera cada vez tiene menos alquitrán y más socabones.
Llegamos a Msemerir tarde y cansados. Paramos en el primer hotel que encontramos. Un cuchitril con todas las habitaciones libres. Por 300 Dh ( media pensión los tres) nos quedamos una amplia y con tres camas.
En la calle hay un gran alboroto música, canciones y coches. Subimos a la azotea para ver que pasa. En la calle hay dos grupos muy numerosos de personas cantando y bailando. Uno de los camareros nos explica que es una boda Berebere. El grupo que tenemos en frente es el grupo de la novia y el grupo que viene por la calle es el grupo del novio que viene a casa de la novia a pedirla. La boda dura cuatro días.
Por fin la cena está preparada y bajamos al comedor, somos los únicos comensales. El tagín es de pollo y además se ha quemado un poco, Salva apenas lo prueba yo me hincho a reventar, me siento "lleno de cebollas".
Escribo: "El sol, asomado inexorablemete sobre las montañas calienta con fuerza, anunciando la crueldad debastadora de su reinado. Sera un día duro en esta dura tierra, que deja marca en sus gentes castigadas y maltratadas constantemente por los fuertes contrastes de su clima sin más protección que sus rudas shilabas, sus turbantes y sus velos para intentar esconderse de un sol de justicia que todo lo alumbra y que todo lo quema. Que les da la vida. Algún día vendré aquí con Belén, a este valle, a esta kasba, a este paraíso de dura belleza". Sentado apaciblemente en la terraza, disfrutando de la paz y la soledad que proporciona las primeras horas del día mientras espero que se levanten Simón y Salva.
Dolores Fuertes De Barriga, quiero decir, dolores fuertes de barriga me han despertado al alba, como si una tormenta se desatará en mi interior. Diarrea, las primeras diarreas del viaje, por suerte no son las diarreas de la muerte.
Bajan mis compañeros y desayunamos apaciblemente en la terracita mientras el sol...................... resumiendo: desayunamos, recogemos, cargamos las bicis y partimos por la misma pista donde encontramos por primera vez a "Bob el silencioso" ( ver Trans Attlas 2007). La pista se hace amena, la subida por la carretera del Dades no tanto. Antes de llegar a las gargantas del Dades nos aprovisionamos bien: tomates, latas, quesitos, pan, naranjas y agua, mucha agua, muchisima agua. Que ...........
Salva en la carretera es un bólido y va muy por delante de nosotros esperándonos de tanto en tanto mientras atiende alguna de las "cienes y cienes" de llamadas que recibe durante el día.
Paramos a saludar al dueño de una tienda que conocimos hace dos años, al principio no nos recuerda pero le contamos un par de anécdotas que nos explicó mientras nos enseñaba la tienda (que tenia una novia en Madrid, una funcionaria gordita y que cuando podía subía a visitarla y se "jartaba" de "fatatas" y de comer jamón y chorizo con un buen vino) entonces se acuerda de nosotros y nos invita a comer con él en la tienda, pero no podemos aceptar por que Salva va por delante y no sabemos donde está.
Un poco antes de la subida de las gargantas nos espera Salva para decidir donde vamos a comer. Yo soy partidario de hacer un picnic al lado del río, pero ellos quieren comer un plato de pasta para variar. Ganan por mayoría. Nos paramos en un restaurante con pinta de ser muy VIG ( Very Important Guiris) y efectivamente es caro pero por suerte para mi no tienen pasta. Seguimos y encontramos otro restaurante con muy buena pinta, parece caro pero auténtico y además tienen pasta, "pa dentro". Nos acomodamos en la terracita y nos pedimos unas cervezas, no están muy frescas pero que bien entran las jodidas. Otra ronda de cerveza y el papeo, yo ensalada y brochetas y ellos ¿ pasta?, pasta no. Ensalada y brochetas para todos. Yo no digo nada, Dios me libre de juzgar ni criticar yo a nadie, y menos a mis compañeros de viaje, todos tenemos derecho a cambiar de opinión. ¿O no?. Sea como fuere, con pasta o sin ella me alegro mucho de haber parado en este restaurante. No sólo por las cervezas y lo bien que hemos comido si no por que empezaba a necesitar un WC, y por suerte este no es de agujero como es lo habitual aquí, es de taza y eso ayuda a controlar la onda expansiva para satisfacción mía y limpieza del calzado, calcetines y mallot.
Subimos a lo más alto de la garganta para descender a lo más profundo de la misma, y a partir de ahora lo desconocido.
Circulamos al lado del río durante varios Km. La carretera tiene muy poca pendiente pero cada vez está en peor estado. De repente llega la subida. Subimos y subimos cruzamos una aldea gris, triste, alargada y llena de niños, les damos lo poco que nos queda. Saliendo del pueblo la última,la más larga y la más dura subida.
A los pocos Km de subida un niño corre al lado de mi bici. Indeciso, no se acerca demasiado pero mientras extiende la mano repite automaticamente lo que todos: " a estiló, a bombón, a dirham". Tiene la cara totalmente quemada por el sol y una tristeza resignada gravada en el rostro. Paro la bici y le doy lo poco que me queda, intenta sonreír pero no sabe o no puede.
Comenzamos el último tramo hasta nuestro destino Msemerir. Son las 18:30 h pronto oscurecerá y hace frío, ahora casi todo es bajada pero la carretera cada vez tiene menos alquitrán y más socabones.
Llegamos a Msemerir tarde y cansados. Paramos en el primer hotel que encontramos. Un cuchitril con todas las habitaciones libres. Por 300 Dh ( media pensión los tres) nos quedamos una amplia y con tres camas.
En la calle hay un gran alboroto música, canciones y coches. Subimos a la azotea para ver que pasa. En la calle hay dos grupos muy numerosos de personas cantando y bailando. Uno de los camareros nos explica que es una boda Berebere. El grupo que tenemos en frente es el grupo de la novia y el grupo que viene por la calle es el grupo del novio que viene a casa de la novia a pedirla. La boda dura cuatro días.
Por fin la cena está preparada y bajamos al comedor, somos los únicos comensales. El tagín es de pollo y además se ha quemado un poco, Salva apenas lo prueba yo me hincho a reventar, me siento "lleno de cebollas".
Trans Attlas 2009. Etapa cuatro: Valle de Rosas.
Día 04/04/09. De la casa de Brahim al Valle de Rosas, 64 Km, 4 h y 39 min de pedaleo ( dos pinchazos).
Es la primera noche que duermo del tirón hasta las 8:00 h. Desayunamos en la terraza. Recogemos, parcheamos tres cámaras y ponemos a punto las bicis. El eslabón rápido de mi cadena está medio partido y eso hizo que el cambio funcionará mal casi todo el trayecto de ayer, lo raro es que aguantara tanto sin acabar de romperse.
Cuando tenemos todo a punto para la partida le pagamos 300 Dh a Brahim y nos dice que aunque el precio oficial es de 150 Dh por persona que si a nosotros nos parece bien que a él también. Evidentemente le pagamos 150 Dh más. Antes de partir empezamos a repartir juguetes a todos los niños y niñas de la aldea. Las libretas y los bolígrafos es Brahim quien se encarga de decidir a quien debemos darle en función de si van o no al colegio. Al parecer las niñas no estudian por que ni un bolígrafo es para ellas. Simón indignado ante tal discriminación le da alguna a alguna niña.
Acabado el reparto nos despedimos de Brahim y su familia con la esperanza de volver a vernos. Volvemos por la pista de ayer hasta cruzar el río semi-seco y afrontar la ardua y complicada subida que nos llevara a lo alto de la meseta. Y esta vez solos, que ya conocemos el camino.
Arriba el aire es frió aunque el sol aprieta con fuerza. Cruzamos la meseta monótona y tranquilamente, disfrutando el momento km a km. Nos encontramos con varios pastores grandes y chicos, y vamos repartiendo algunos presentes: juguetitos, caramelos, bolis, etc..Sólo un pinchazo rompe nuestro avance, no entiendo como pinchan tanto.
El paisaje cambia, la meseta se acaba y comenzamos a bajar hacia el valle atravesando algunas aldeas. Paramos a comer en el mismo lugar donde comimos hace dos años, en el campo, junto a una acequia bajo los arboles y posiblemente comemos lo mismo, latas de sardinas y mucho pan.
Es increíble el contraste de temperatura a la sombra hace frió y al sol te achicharras, en solo 30 cm de diferencia.
Seguimos el camino y en Alendoum nos equivocamos y subimos un par de Km hasta llegar a un pueblo que no nos suena de nada. Sacamos el GPS y comprobamos que no vamos bien, media vuelta y de nuevo a Alendoum. Tomamos por la ruta correcta esta vez y de nuevo por la pista. La pista es ancha y amble, y las vistas de las montañas nevadas son fantásticas. ¡¡ Otro pinchazo¡¡. Esto es increíble.
Llegamos por fin a Bou Tharag y nos dirigimos directamente hacia la kasba " Valle de Rosas", donde dormimos hace dos años. Al cruzar el puente que separa las dos partes del pueblo, o los dos pueblos, un chico nos pregunta si queremos alojamiento y le decimos donde vamos, nos comenta que la kasba ha cambiado de nombre y que el trabaja ahí. Nos acompaña hasta el albergue y resulta que el chico es Mohamed el guia que nos atendió hace dos años, pero sin turbante no lo habíamos conocido.
La kasba está bastante cambiada, la terraza ya está acabada y ha quedado preciosa, y han comenzados las obras del segundo piso. Realmente está quedando muy bonita y acogedora.
Tomamos el te en terraza mientras charlamos un rato y les pasamos algunas fotos.
Elegimos una habitación para tres,( dos camas, una de matrimonio y una individual para Simón que es más grande) por 160 Dh por barba la media pensión, sin regatear, nos parece justo.
Nos duchamos, nos arreglamos, lavamos algo de ropa y para la fiesta. Antes de la cena los chicos nos obsequian con una muestra del folclore local, música, canciones y bailes. Tras el festival la cena, aunque el couscous es de los mejores que hemos probado, poca carne y las patatas durillas. Un te, un cigarrito, unas risas y a la piltra.
Antes de dormir Salvador nos confiesa que ha pasado momentos de tensión homofóbica cuando empezó el festival folclórico, tantos tíos encerrados en una habitación tan pequeña cantando y bailando ha sido un xoc demasiado fuerte para él. Por suerte se ha ido relajando y al final a podido disfrutar de la fiesta. Y siguen las confesiones, Salva nos confiesa que pensaba que nosotros eramos dos "payasos" y que este viaje iba a ser un paseo para un Ironman como él, que podría salir a correr cada día por la mañana y luego hacer la ruta en bici con la punta de la p....., pero que realmente este viaje estaba resultando mucho más duro de lo que se esperaba.
P.D. Dejo los datos de Brahim por si alguien quisiera hacer una ruta por el Mgoun y necesitara un guia, o simplemente pasara por Imi n'Oulaoun y necesitara comida o alojamiento.
Brahim Bouquioud: Tel. + 212 671 08 66 21. GPS 31 22 05/ 006 30 09 W
Es la primera noche que duermo del tirón hasta las 8:00 h. Desayunamos en la terraza. Recogemos, parcheamos tres cámaras y ponemos a punto las bicis. El eslabón rápido de mi cadena está medio partido y eso hizo que el cambio funcionará mal casi todo el trayecto de ayer, lo raro es que aguantara tanto sin acabar de romperse.
Cuando tenemos todo a punto para la partida le pagamos 300 Dh a Brahim y nos dice que aunque el precio oficial es de 150 Dh por persona que si a nosotros nos parece bien que a él también. Evidentemente le pagamos 150 Dh más. Antes de partir empezamos a repartir juguetes a todos los niños y niñas de la aldea. Las libretas y los bolígrafos es Brahim quien se encarga de decidir a quien debemos darle en función de si van o no al colegio. Al parecer las niñas no estudian por que ni un bolígrafo es para ellas. Simón indignado ante tal discriminación le da alguna a alguna niña.
Acabado el reparto nos despedimos de Brahim y su familia con la esperanza de volver a vernos. Volvemos por la pista de ayer hasta cruzar el río semi-seco y afrontar la ardua y complicada subida que nos llevara a lo alto de la meseta. Y esta vez solos, que ya conocemos el camino.
El paisaje cambia, la meseta se acaba y comenzamos a bajar hacia el valle atravesando algunas aldeas. Paramos a comer en el mismo lugar donde comimos hace dos años, en el campo, junto a una acequia bajo los arboles y posiblemente comemos lo mismo, latas de sardinas y mucho pan.
Es increíble el contraste de temperatura a la sombra hace frió y al sol te achicharras, en solo 30 cm de diferencia.
Seguimos el camino y en Alendoum nos equivocamos y subimos un par de Km hasta llegar a un pueblo que no nos suena de nada. Sacamos el GPS y comprobamos que no vamos bien, media vuelta y de nuevo a Alendoum. Tomamos por la ruta correcta esta vez y de nuevo por la pista. La pista es ancha y amble, y las vistas de las montañas nevadas son fantásticas. ¡¡ Otro pinchazo¡¡. Esto es increíble.
Llegamos por fin a Bou Tharag y nos dirigimos directamente hacia la kasba " Valle de Rosas", donde dormimos hace dos años. Al cruzar el puente que separa las dos partes del pueblo, o los dos pueblos, un chico nos pregunta si queremos alojamiento y le decimos donde vamos, nos comenta que la kasba ha cambiado de nombre y que el trabaja ahí. Nos acompaña hasta el albergue y resulta que el chico es Mohamed el guia que nos atendió hace dos años, pero sin turbante no lo habíamos conocido.
La kasba está bastante cambiada, la terraza ya está acabada y ha quedado preciosa, y han comenzados las obras del segundo piso. Realmente está quedando muy bonita y acogedora.
Tomamos el te en terraza mientras charlamos un rato y les pasamos algunas fotos.
Elegimos una habitación para tres,( dos camas, una de matrimonio y una individual para Simón que es más grande) por 160 Dh por barba la media pensión, sin regatear, nos parece justo.
Nos duchamos, nos arreglamos, lavamos algo de ropa y para la fiesta. Antes de la cena los chicos nos obsequian con una muestra del folclore local, música, canciones y bailes. Tras el festival la cena, aunque el couscous es de los mejores que hemos probado, poca carne y las patatas durillas. Un te, un cigarrito, unas risas y a la piltra.
Antes de dormir Salvador nos confiesa que ha pasado momentos de tensión homofóbica cuando empezó el festival folclórico, tantos tíos encerrados en una habitación tan pequeña cantando y bailando ha sido un xoc demasiado fuerte para él. Por suerte se ha ido relajando y al final a podido disfrutar de la fiesta. Y siguen las confesiones, Salva nos confiesa que pensaba que nosotros eramos dos "payasos" y que este viaje iba a ser un paseo para un Ironman como él, que podría salir a correr cada día por la mañana y luego hacer la ruta en bici con la punta de la p....., pero que realmente este viaje estaba resultando mucho más duro de lo que se esperaba.
P.D. Dejo los datos de Brahim por si alguien quisiera hacer una ruta por el Mgoun y necesitara un guia, o simplemente pasara por Imi n'Oulaoun y necesitara comida o alojamiento.
Brahim Bouquioud: Tel. + 212 671 08 66 21. GPS 31 22 05/ 006 30 09 W
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