Día 09/04/11. Últimos preparativos.
Quedamos a las 12:00 para empaquetar las bicis y dejarlas listas para mañana, acabamos a las 15:00 (lo siento pero no puedo colgar fotos, estoy editando con el mobil).
Por la tarde quedamos para las últimas compras, pero Simón no puede venir y a Salva no lo encuentro. Me voy de compras sólo: globos, caramelos, boligrafos, libretas y colores. 100 euros para regalar a los niños de Marruecos.
sábado, 9 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
Anexos Trans Attlas 2009. Making off y otras chorradas.
Pues eso: escenas inéditas, making off y otras tonterías que no salen en la cinta original, pero que tampoco quería borrar.
Más tonterías y alguna que otra ida de olla.
Más tonterías y alguna que otra ida de olla.
Y con esto finalizamos la Trans Attlas 2009 ( El retorno), y ahora abrimos un pequeño paréntesis y dejaremos el relato de la Trans Attlas 2010 ( La pechá) aparcado, para intentar realizar el seguimiento de la Trans Attlas 2010 ( sin bautizar por ahora) "on line", es decir intentar ir colgando desde Marruecos: fotos, videos y comentarios del viaje. Esperemos que funcione y ojalá que disfrutéis con nuestro viaje.
Trans Attlas 2009. Volamos a casa.
Día 09/04/09. Marrakech-Barcelona
Mientras desayunamos llega Salva que esta mañana salio temprano a correr y acabamos de desayunar los tres juntos. Después lo recogemos todo y embalamos las bicis. Lo dejamos todo listo y vamos a despedirnos de Marrakech.
Mientras buscamos un sitio para comer nos capta un chico que nos propone llevarnos a un lugar acogedor y autenticamente Marroquí. El sitio resulta ser "guirilandia", fino, con encanto, caro y lleno de ingleses. Le decimos que para ver ingleses nos vamos a Inglaterra. Decidimos comer en el hotel y realmente resulta un acierto: Pastilla de poison ( pastel de pescado) y cordero al limón, postre y te. No está nada mal y además nos hacen precio especial por ser clientes.
Llega la hora de ir al aeropuerto y nos llevan los chicos del hotel en una Berlingo, son necesarios dos viajes y llegamos un poco justos al aeropuerto. Pagamos el equipaje especial, las bicis (40 E cada una), embarcamos el equipaje, pasamos los controles y llegamos a la zona de embarque. Todo corriendo y con el corazón encogido pues vamos un poco justos. Al llegar nos enteramos que el vuelo viene con retraso y que no saben cuando despegaran, así que calma.
Mientras esperamos el embarque escribo unas últimas lineas en mi diario:
Marruecos, por lo menos lo que yo conozco, es un país de grandes contrastes: frío-calor, riqueza-miseria, altas montañas-desiertos, suciedad-belleza, hospitalidad-picaresca,.....puedes pasar de un extremo a otro en un momento y tienes que estar preparado para todo.
Marruecos es un país salvaje y maravilloso. Sus habitantes ni lo quieren ni lo respetan lo suficiente, y si ellos no lo cuidan como lo van a cuidar los extraños, los extranjeros, los guiris.
Mientras desayunamos llega Salva que esta mañana salio temprano a correr y acabamos de desayunar los tres juntos. Después lo recogemos todo y embalamos las bicis. Lo dejamos todo listo y vamos a despedirnos de Marrakech.
Mientras buscamos un sitio para comer nos capta un chico que nos propone llevarnos a un lugar acogedor y autenticamente Marroquí. El sitio resulta ser "guirilandia", fino, con encanto, caro y lleno de ingleses. Le decimos que para ver ingleses nos vamos a Inglaterra. Decidimos comer en el hotel y realmente resulta un acierto: Pastilla de poison ( pastel de pescado) y cordero al limón, postre y te. No está nada mal y además nos hacen precio especial por ser clientes.
Llega la hora de ir al aeropuerto y nos llevan los chicos del hotel en una Berlingo, son necesarios dos viajes y llegamos un poco justos al aeropuerto. Pagamos el equipaje especial, las bicis (40 E cada una), embarcamos el equipaje, pasamos los controles y llegamos a la zona de embarque. Todo corriendo y con el corazón encogido pues vamos un poco justos. Al llegar nos enteramos que el vuelo viene con retraso y que no saben cuando despegaran, así que calma.
Mientras esperamos el embarque escribo unas últimas lineas en mi diario:
Marruecos, por lo menos lo que yo conozco, es un país de grandes contrastes: frío-calor, riqueza-miseria, altas montañas-desiertos, suciedad-belleza, hospitalidad-picaresca,.....puedes pasar de un extremo a otro en un momento y tienes que estar preparado para todo.
Marruecos es un país salvaje y maravilloso. Sus habitantes ni lo quieren ni lo respetan lo suficiente, y si ellos no lo cuidan como lo van a cuidar los extraños, los extranjeros, los guiris.
jueves, 7 de abril de 2011
Trans Attlas 2009. Volvemos a Marrakech.
Día 08/04/09. De Ouarzazata a Marrakech 5h y 30 min. de autobús.
Salimos temprano hacia la estación de autobuses. Mientras desayunamos llega el chico-guia de ayer, nos propone ir en taxi hasta Marrakech. La idea nos seduce, el precio es practicamente el mismo y llegaríamos mucho antes. Finalmente la cosa no acaba de cuajar, el taxi no tiene baca, el taxista quiere cobrar más, demasiado lío.
Cogemos el bus de la 9:30h. El autobús es más moderno, las bicis no viajan en el techo si no en un maletero inferior ( rueda delantera quitada y manillar girado), y más cómodo. Nos situamos en la última hilera se asientos y viajamos muy amplios. Paramos muy poco y el viaje se hace bastante ameno.
A pocos Km de Marrakech para el autobús en una estación de servicio. Al parecer se ha estropeado la dirección y la cosa parece grave, pero en menos de una hora ya estamos de nuevo en marcha.
Llegamos a Marrakech a las 15:00h. Como el bus esta averiado no entra en la estación y descargamos todo en medio de la calle, con muchas prisas y un barullo de vehiculos considerable.
Montamos las bicis, las cargamos y cuando está todo listo me percato que me he dejado una chaqueta en el bus. Voy a buscarlo pero ya no está en la estación, lo han llevado al garaje y nadie sabe darme razones de él. Decido no darle más importancia y nos ponemos en marcha en busca de una pizzería, nos apetece algo diferente. Camino al hotel pasamos por un garaje donde hay autobuses iguales al que nos ha traído y decido preguntar, el no ya lo tengo. Efectivamente el autobús pertenece a esta flota pero lo han llevado ha arreglar a un garaje fuera de Marrakech. Llama el encargado del taller al garaje y me confirma que han encontrado la chaqueta, pero el garaje está a 10 Km de Marrakech y hasta las 18:30h no podrán traerla. Les digo que no se preocupen que volveré por la tarde o mañana. Pero de repente pasa algo y el conductor me dice que cargue la bici en un bus que el me lleva al garaje y que después vuelva yo con la bici. Me parece perfecto. Salva no acaba de verlo muy claro, que me valla yo sólo en el bus, por un momento intenta acompañarme pero si me acompaña a mi el que se queda sólo es Simón. Total que el autobús, con su chofer y su revisor para mi solito, a pasear por Marrakech hasta las afueras donde se encuentra el garaje. Cuando llegamos nos están esperando con la chaqueta en la mano les doy las gracias a todos y nos despedimos alegremente. En ningún momento han tenido la intención de aprovechar la ocasión para ganarse un dirham, simplemente me han hecho un favor, de persona a persona.
Vuelvo por el mismo camino hacia el centro de la ciudad y efectivamente eran 11 Km. En el centro veo propaganda del "Pîzza Hut", supongo que mis compañeros también la habrán visto, consecuentemente....... Y hay están en la terracita comiéndose una pizza, yo me pido otra, por supuesto.
Despues de pasar por el hotel a dejarlo todo y arreglarnos un poco, nos vamos al Zoco a comprar algún souvenir. Nos pelamos y afeitamos los tres en una barbería del Zoco y a cenar en un chiringuito de la plaza Jama el Fna. A nuestro lado cenan unas chicas inglesas con las que charlamos y nos reimos un rato.
Tras la cena apuramos nuestra última noche paseando, visitando la Mezquita y los jardines y tomando algo en alguna terracita.
En el hotel preparados para dormir me quedo un buen rato en la terraza contemplando cuanta pobreza y miseria hay entre la multitud. Hombres, mujeres, niños y viejos pidiendo algo para poder comer, mendigos buscando algún rincón donde dormir, familias que recogen algún misero puestecillo de cigarrillos o galletas.
Cojo todas las provisiones que nos quedan: pan, dos latas de sardinas y quesitos, y se las doy a un pobre anciano que pide en un callejón bajo el balcón. Por lo menos esta noche comerá algo.
Salimos temprano hacia la estación de autobuses. Mientras desayunamos llega el chico-guia de ayer, nos propone ir en taxi hasta Marrakech. La idea nos seduce, el precio es practicamente el mismo y llegaríamos mucho antes. Finalmente la cosa no acaba de cuajar, el taxi no tiene baca, el taxista quiere cobrar más, demasiado lío.
Cogemos el bus de la 9:30h. El autobús es más moderno, las bicis no viajan en el techo si no en un maletero inferior ( rueda delantera quitada y manillar girado), y más cómodo. Nos situamos en la última hilera se asientos y viajamos muy amplios. Paramos muy poco y el viaje se hace bastante ameno.
A pocos Km de Marrakech para el autobús en una estación de servicio. Al parecer se ha estropeado la dirección y la cosa parece grave, pero en menos de una hora ya estamos de nuevo en marcha.
Llegamos a Marrakech a las 15:00h. Como el bus esta averiado no entra en la estación y descargamos todo en medio de la calle, con muchas prisas y un barullo de vehiculos considerable.
Despues de pasar por el hotel a dejarlo todo y arreglarnos un poco, nos vamos al Zoco a comprar algún souvenir. Nos pelamos y afeitamos los tres en una barbería del Zoco y a cenar en un chiringuito de la plaza Jama el Fna. A nuestro lado cenan unas chicas inglesas con las que charlamos y nos reimos un rato.
Tras la cena apuramos nuestra última noche paseando, visitando la Mezquita y los jardines y tomando algo en alguna terracita.
En el hotel preparados para dormir me quedo un buen rato en la terraza contemplando cuanta pobreza y miseria hay entre la multitud. Hombres, mujeres, niños y viejos pidiendo algo para poder comer, mendigos buscando algún rincón donde dormir, familias que recogen algún misero puestecillo de cigarrillos o galletas.
Cojo todas las provisiones que nos quedan: pan, dos latas de sardinas y quesitos, y se las doy a un pobre anciano que pide en un callejón bajo el balcón. Por lo menos esta noche comerá algo.
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